Él navega en su absurda marea. Se ríe de su tiempo en un No tiempo. Él se nos ríe y Nos ríe…y Glub!! Él no sabe si es el último o el primero de un mundo que no tiene a dónde amarrar su alma. Él repite palabras ajenas, de esos y esas que tienen buena letra, tratando de recordarse, y también para no perder la poca memoria que le queda. Él se llena de “haceres cotidianos” para superar un día más de una soledad de aguas amargas e intomables. Él no sabe si Ella lo espera en algún lugar. Él hará pie en una Vieja Nueva Tierra…y renacerá de risa y amor supremo. Él es Glub!