Una serie de personajes coinciden en un espacio que parece ser la realidad, digamos en un teatro, digamos en la sala Princesa del María Guerrero. Allí encuentran un pequeño abismo que contiene todas las realidades desde todos los ángulos, lo infinitamente pequeño y el infinito macrocosmos. Aunque uno de los personajes solo consigue ver los azulejos del baño de su abuela en el barrio de la Coma de Madrid.