Ficha de producción
Una casa en la montaña
Sinopsis
Una casa en la montaña es, básicamente, un encuentro. Un encuentro entre un dramaturgo-director (Boronat), dos actores (Torrecilla y Javier Beltrán) y 20 personas que conforman un público, aunque más bien podría considerarse un grupo de invitados que se reúnen en una mesa para compartir comida, bebida y compañía y para convocar el gesto más esencial y ancestral del teatro: contar historias. Desde que la humanidad es llamada como tal, contar una historia en torno a una hoguera o alrededor de una mesa es un acto mágico que constituye el “nosotros”. Los asistentes se reconocen como iguales en el aquí y el ahora, en la confortabilidad de imaginar juntos, actividad individual y comunitaria a la vez. Y Una casa en la montaña no es más que eso, compartir comida, bebida y tiempo.
¿Y cuál es la historia que se cuenta? Pues es la historia de dos hombres reunidos en una solitaria casa en medio de la montaña. No sabemos nada de ellos, pero hay algo seguro: uno de ellos debe acabar con el otro. ¿Quién matará a quién? Dependerá de sus decisiones. “Una casa en la montaña -explica Boronat- hace explotar el universo de la expectativa convirtiéndose en una máquina en la que cualquier evento es posible. Cada decisión abre una puerta de entrada a la visibilización de distintos mundos posibles que resuenan entre sí. Esta casa alberga drama, poesía, ciencia-ficción, filosofía, crimen… y también a Wittgenstein”.
Hablar de Wittgenstein es hablar del lenguaje, porque en esta obra, más allá de utilizar únicamente el lenguaje como herramienta central de la propuesta, el lenguaje es propiamente un tema. ¿Qué posibilidades abren las palabras? ¿Qué sentido tienen en su relación con la realidad? Y si el lenguaje es tema, el silencio es contratema, porque el silencio es “ese espacio de excepción en el que el Ser se puede hacer presente poniendo de manifiesto la posibilidad de nuestras voluntades”, dice Boronat, dejando ver su amor por la filosofía del lenguaje. No nos espantemos, la obra es más un juego que un galimatías filosófico, es una propuesta lúdica que convoca risas y suspense. Poética a la vez que irreverente, confía sobre todo en la inteligencia de ese pequeño núcleo de espectadores dispuesto en torno a la mesa, abrazado cálidamente en un refugio compartido. La casa, en este caso, se hará posible en una atalaya del saber madrileño, el Teatro del Barrio.
Autoría: Albert Boronat
Dirección: Albert Boronat
Intérpretes: Javier Beltrán, Sergi Torrecilla
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