El argumento de esta obra hace pensar en que posiblemente fue compuesta para las fiestas matrimoniales de personas connotadas de la corte isabelina. En ella conviven distintos mundos: personajes de la nobleza, seres fabulosos y sencillos artesanos, que son invadidos y unidos por el amor. El título de la pieza remite a la noche de San Juan (24 de junio) noche en que según las antiguas creencia populares, se mezclan los mundos en armonía y locura.