A los 19 meses, Helen Keller perdió la vista y el oído por una enfermedad. Aun así, en 1904 se convirtió en la primera persona sorda y ciega que obtuvo un título. Sin embargo, toda su vida debió luchar menos contra sus discapacidades que contra una sociedad diseñada para ‘videntes’ y ‘oyentes’. Disidente anticapitalista en un contexto anticomunista, redescubrirla es romper el silencio que plana sobre las mujeres rebeldes.
Teatro
Autoría: Xron Chévere, Chusa Pérez de Vallejo, Chévere